NUESTRAS RAÍCES
La historia de una visión pionera
primera marca española
en envasar aceite de oliva virgen extra en botella de vidrio
Ese gesto, marcó un antes y un después. Permitió preservar mejor el aceite, dignificar su imagen y mostrar su calidad con orgullo. A partir de ahí, la marca evolucionó con nuevos diseños, etiquetas y campañas que hoy forman parte de la memoria colectiva de muchos hogares.
Diario de Lleida 21/04/1970
cambios en su imagen y sus materiales
A lo largo de estas décadas, los cambios en su imagen y sus materiales gráficos han acompañado una trayectoria marcada por la constancia, la mejora continua y un firme compromiso con la calidad.
Carteles históricos, etiquetaje y una larga lista de premios reflejan la evolución de una marca que ha sabido mantenerse fiel a sus raíces sin dejar de mirar hacia adelante.
EL ALMA DE GERMANOR
la aceituna arbequina
La historia de GERMANOR no puede explicarse sin la historia de la arbequina. Originaria de Arbeca, comarca de Les Garrigues, esta variedad llegó a Cataluña entre los siglos XVII y XVIII, según la tradición, gracias al Duque de Medinaceli, que la habría traído desde Oriente Próximo.
Su adaptación fue inmediata: resistente a la sequía, capaz de prosperar en suelos pobres y calizos, perfecta para un clima continental de inviernos fríos y veranos secos. Se convirtió rápidamente en el emblema agrícola de la comarca y en un pilar de la cultura rural catalana.
Con el tiempo, la arbequina pasó a ser mucho más que un cultivo: es identidad, es historia y es territorio. Hoy, su aceite forma parte del estilo de vida mediterráneo reconocido en todo el mundo.
Un sabor
que cuenta una historia
Los aceites de GERMANOR se elaboran exclusivamente con aceitunas arbequinas seleccionadas en su punto óptimo. Su perfil sensorial refleja la autenticidad de la variedad: aceite de oliva virgen extra con un frutado medio-intenso de aceituna verde, equilibrio entre amargor y picor, un fondo amable y dulce, y notas aromáticas que recuerdan a la almendra verde, el hinojo y las nueces.
Cada cosecha es la expresión del territorio y del trabajo de generaciones de agricultores que mantienen vivo un saber ancestral. Por eso, abrir una botella de GERMANOR es, en cierta manera, abrir un fragmento de Les Garrigues: su paisaje, su tradición y su sabor mediterráneo más puro.
Cómo se hace
GERMANOR
Elaborar un aceite como GERMANOR es un viaje que empieza en el paisaje de Les Garrigues y acaba en tu mesa. Un proceso cuidado, artesanal y al mismo tiempo técnico, en el que estamos presentes en cada etapa, garantizando la máxima calidad desde el olivar hasta la botella.
1
El campo
donde todo comienza
Nuestras aceitunas arbequinas nacen en fincas familiares que llevan generaciones cultivando la tierra con respeto y dedicación.
Aquí, en suelos pedregosos y bajo el clima extremo de la comarca, los olivos crecen fuertes, dando frutos pequeños pero intensamente aromáticos.
2
El molino
transformar el fruto en esencia
La molturación se realiza pocas horas después de la recogida para preservar la frescura y el potencial aromático de la arbequina.
En el molino controlamos cada parámetro del proceso: temperatura, tiempo, velocidad… para obtener un aceite virgen extra puro, equilibrado y lleno de matices.
De este proceso nacen los aromas que caracterizan a GERMANOR: almendra verde, hinojo, tomate, hierba fresca.
3
Envasado
proteger lo que es único
Una vez analizado y clasificado, el aceite pasa a la fase de envasado.
Fieles a nuestra esencia pionera seguimos cuidando cada detalle: el tipo de botella, la protección frente a la luz y la conservación del aroma.
4
Etiquetaje
identidad y tradición en cada botella
El último paso es dar forma a su identidad visual. Cada etiqueta de GERMANOR es la expresión de nuestra historia:
la tradición, el territorio, el carácter mediterráneo y la calidad que nos define.
Supervisamos el etiquetaje una a una para garantizar que cada botella salga perfecta.